Dale Vida a tus sueños


Cuando has estado un tiempo viajando solo, muy lejos de tu hogar, muy lejos de los tuyos, en culturas muy distintas, en ambientes totalmente desconocidos, es difícil regresar indiferente.

Cuando has visto preciosos paisajes, cuando has estado muy cerca de animales que sólo habías visto en documentales e interactuado con tanta gente y tantas maneras distintas de ver las mismas cosas, es difícil regresar indiferente.

Cuando el día siguiente es una incógnita, cuando no sabes qué vas a hacer ni dónde vas a estar, cuando no te preocupa demasiado qué hora es, ni sabes a quién vas a conocer, es difícil regresar indiferente.

Cuando valoras y cuidas las pocas cosas que llevas contigo, cuando le das al dinero la importancia que tiene, cuando no tienes acceso a lo que estás acostumbrado, es difícil regresar indiferente.

Cuando tienes mucho tiempo para ti, cuando puedes reflexionar, cuando tienes que estar alerta y atento, cuando estás despierto, es difícil regresar indiferente.

Cuando has conseguido cumplir un sueño, es difícil regresar indiferente.

No me gusta encontrarme de nuevo con lo mismo que dejé atrás. Esa burbuja en la que estamos metidos que nos impide ver que hay muchas otras cosas. Una burbuja que aprieta, que no ayuda a que aflore lo mejor de nosotros, que ahoga nuestros sueños.

Al volver del viaje me di cuenta de que gran parte de las conversaciones que mantenía con gente conocida eran problemas (“mi jefe me hace la vida imposible”, “mi psicólogo dice”, ”tengo problemas con mi pareja”, “las pastillas me han hecho engordar”, “duermo mal por las noches”, “no llego a fin de mes”,”tengo taquicardias”….). Afortunadamente no todo son problemas, pero no hace falta irse de viaje para darse cuenta de que la burbuja en la que estamos nos arrastra, en muchas ocasiones, a contracorriente de lo que queremos y necesitamos.
Alguien me dijo recientemente que sí que es posible encontrar un término medio, un punto en el que podamos ver, sentir y actuar más allá de esta burbuja. Estoy totalmente de acuerdo en que podemos. Hay demasiadas cosas que valen la pena como para que los problemas nos ocupen más tiempo de la cuenta. No hace falta viajar. Sólo hace falta querer luchar por nuestros sueños.
Cuando has conseguido hacer realidad algunos de tus sueños, es imposible olvidarte de que existen.
Aprovecho la ocasión para dejar una poesía de Mario Benedetti:

Dale Vida a tus sueños

Dale vida a los sueños que alimentan el alma,
nunca los confundas con realidades vanas.
Aunque tu mente sienta necesidad, humana,
de conseguir las metas y de escalar montañas,
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.
Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,
no les rompas las alas, que son de fantasía,
y déjalos que vuelen contigo en compañía.
Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,
tocarás las estrellas y el viento, susurrando,
te contará secretos que para ti ha guardado
y sentirás tu cuerpo con caricias, bañado,
del alma que despierta para estar a tu lado.
Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos
con los ojos abiertos y los miedos dormidos,
con los ojos cerrados y los sueños despiertos
.

Una respuesta to “Dale Vida a tus sueños”

  1. Experimentador Latino Says:

    Quien realmente “se da” el tiempo de pensar, filosofar, meditar, soñar, disfrutar y compartir con los que realmente tenemos que compartir…
    ¿Nos permitimos soñar y dejar que otros sueñen?
    ¿Compartimos nuestros sueños y respetamos los sueños de otros?

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